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Estrategias nutricionales tras lesiones y cirugías

21 de octubre de 2020 / Nutrición deportiva
Estrategias nutricionales tras lesiones y cirugías

Uno de los aspectos más olvidados tras una lesión deportiva o una cirugía es la importancia de un correcto abordaje nutricional, pudiendo utilizar diversas estrategias nutricionales con el objetivo de optimizar la recuperación, evitando complicaciones y reduciendo el proceso de curación. La revisión publicada en 2020 por Smith y colaboradores pone de manifiesto la importancia de la nutrición pre y post operatoria, donde las demandas nutricionales deben optimizarse, adaptándose a la respuesta fisiológica a las heridas, inmovilización o posibles lesiones cerebrales traumáticas. En pacientes que requieren largos periodos de inmovilización o cirugía será necesario atender a las altas demandas fisiológicas derivadas de la cicatrización de heridas. Así mismo, aquellos que sufran lesiones más leves, como distensiones musculares, fracturas por estrés o esguinces, también podrán beneficiarse de una alimentación adaptada a la recuperación de dicha lesión. Es por ello que la literatura actual apoya la utilización de diversas estrategias con el objetivo de reducir complicaciones quirúrgicas, minimizar los posibles déficits tras la inmovilización y reducir los tiempos de recuperación.

Es necesario tener en cuenta que la respuesta fisiológica normal tras un trauma es la inflamación, la cual es totalmente necesaria para una óptima curación del paciente (en función de la gravedad de la lesión esta inflamación puede oscilar entre unas horas a varios días). No obstante, en el caso de inflamación prolongada o excesiva, pueden ser recomendables diversas estrategias dietéticas para mejorar la curación y acelerar la recuperación, siempre con la prescripción de un profesional.

Respuestas fisiológicas a la lesión

Un factor a tener en cuenta en relación a la pérdida de masa muscular es la resistencia anabólica observada en pacientes inmovilizados. Es decir, tras un periodo de desuso, el músculo parece mostrar una síntesis proteica muscular disminuida en respuesta a la ingesta de proteína o aminoácidos esenciales, tal como sucede en adultos mayores. El abordaje nutricional será clave en este aspecto.

AUMENTO DE NECESIDADES ENERGÉTICAS

El principal error que se comete es reducir la ingesta calórica para evitar un aumento de masa grasa. Este balance energético negativo puede incluso agravar el problema, ralentizando la cicatrización de la herida y aumentando la pérdida de masa muscular y fuerza. En el caso de deportistas, esta ralentización en la recuperación puede traducirse en la pérdida de la temporada.

En tan solo 5 días de inmovilización existe una pérdida significativa de tejido muscular, por lo que a nivel nutricional será una prioridad proporcionar las suficientes calorías y proteínas que favorezcan la cicatrización de heridas y la prevención de pérdida de masa corporal magra. Tras una lesión, especialmente en aquellas más graves, la tasa metabólica basal aumenta, con el objetivo de satisfacer las necesidades calóricas para la recuperación. Este gasto puede verse incrementado entre un 15% hasta un 50%, en función del tipo y gravedad de la lesión. Por tanto, será necesario evaluar tanto la tasa metabólica basal, la actividad física (por ejemplo, el gasto energético derivado de andar con muletas se incrementa de dos a tres veces) y el factor de estrés, que dependerá de la gravedad de la lesión (no tendrá el mismo factor de estrés una fractura ósea que una lesión muy grave, como las quemaduras).

Por tanto, la estrategia nutricional principal durante la recuperación será la de evitar deficiencias de energía, así como macronutrientes, vitaminas y minerales.

MACRONUTRIENTES

Tras la lesión, la demanda de aminoácidos va a aumentar considerablemente para favorecer la cicatrización de las heridas y la reconstrucción de los tejidos. Es necesario evitar la pérdida de masa muscular, que puede provocar incremento en el tiempo de hospitalización. La desnutrición proteica aumenta el riesgo de infección postquirúrgica y retrasa la cicatrización de la herida. Por tanto, se recomienda que en el periodo de rehabilitación se apunte a mayores ingestas proteicas.  Smith y colaboradores recomiendan entre 1,6 g/Kg hasta 2-3 g/Kg de peso corporal, atendiendo también al consumo de leucina (3 g por ración), mientras que Tipton K., en su revisión de 2015, justifica una ingesta de 2-2,5 g/Kg de peso corporal. Este aumento en la ingesta será necesario para intentar vencer la resistencia anabólica derivada de la inmovilidad y la actividad reducida. Se recomienda individualizar en función del contexto y gravedad de la lesión. Algunos estudios sugieren la ingesta de aminoácidos esenciales puede ser eficiente en la recuperación de lesiones. Por ejemplo, un estudio observó que la ingesta de 20 gramos de aminoácidos esenciales ingeridos dos veces al día entre comidas 1 semana antes y 2 semanas tras una artroplastia de rodilla lograron mejorar la recuperación en adultos mayores. Aunque no se puede extrapolar a deportistas jóvenes con lesiones (ya que no hay estudios) es un estudio interesante.

Por otra parte, los hidratos de carbono tienen un papel importante en la contribución a la recuperación de la lesión. Se recomienda consumir hidratos de carbono complejos, incluyendo cereales integrales, frutas, verduras y hortalizas, así como lácteos (en caso de consumirlos). Se recomienda especialmente la limitación de carbohidratos simples, en forma de azúcares procesados y refinados.

Por últimos, la grasa va a ser indispensable para la curación de las heridas y el aumento de la proliferación celular, por lo que en el total energético deberían suponer el 20-25% (0,8 a 2 g/Kg de peso corporal, en función del caso). Se recomienda priorizar los alimentos con altos niveles de ácidos grasos monoinsaturados (como el aceite de oliva) y poliinsaturados,

SUPLEMENTACIÓN

  1. Monohidrato de creatina

Se trata de una de las ayudas ergógenicas más efectivas actualmente y con mayor evidencia de su seguridad, aunque su uso para reducir la pérdida de masa muscular no ha sido confirmado aún. Se ha observado que su consumo es eficiente para reducir la atrofia muscular en las extremidades superiores, pero no se ha podido reproducir dicho resultado en las extremidades inferiores. No obstante, se ha comprobado que tras el periodo de inmovilización (en la recuperación) su suplementación presenta una mayor tasa de crecimiento muscular y ganancia muscular en comparación con placebo. Tras la inmovilización, se recomiendan 5 gramos diarios o valorar dosis de carga durante 5 días de 20 gramos divididos en 4 tomas (4 x 5 g diarios).

  1. Ácidos grasos omega-3

Los ácidos grasos omega-3 presentan propiedades antiinflamatorias, tal como se ha observado en diversos estudios realizados. No obstante, y tal como se ha comentado anteriormente, la respuesta inflamatoria durante la fase aguda de una lesión o cirugía es necesaria para la curación, por lo que sería contraproducente intentar reducirla. Es por este motivo por el que no estaría justificada la suplementación en unas horas o días tras la lesión o cirugía. Por ejemplo, la mayor parte de lesiones producidas durante el ejercicio no serían un problema suficientemente grave como para suponer un problema de inflamación descontrolada.

  1. Vitamina D

La evidencia sugiere que las personas con niveles insuficientes o deficientes de vitamina D pueden ocasionar una reparación, regeneración e hipertrofia de los músculos deficiente tras una lesión o cirugía. No obstante, en caso de suficiencia de vitamina D, su suplementación es innecesaria e incluso puede ser contraproducente tras una fractura ósea, debido a la supresión de ciertos macrófagos.

  1. Probióticos y prebióticos

Los tratamientos con antibióticos tras una cirugía pueden provocar alteraciones en la microbiota, por lo que se ha sugerido que la ingesta de probióticos y prebióticos tras ésta podría reducir la tasa de infecciones bacterianas postoperatorias. Será necesario evaluar la cepa y dosis correcta, habiendo dado buenos resultados las cepas L. acidophilus y B. longum. No obstante, el primer abordaje será nutricional, incluyendo gran cantidad de alimentos prebióticos a la alimentación.

  1. Micronutrientes

La ingesta de vitaminas y minerales se hace especialmente importante tras una lesión o cirugía debido al aumento de las demandas metabólicas de la recuperación. No obstante, se recomienda no suplementar a menos que no sea posible consumir la cantidad diaria recomendada. Así mismo, no hay evidencia que avale la ingesta de micronutrientes por encima de las recomendaciones.

QUÉ EVITAR

Aparte de evitar las posibles deficiencias de nutrientes comentados anteriormente, se recomienda encarecidamente evitar:

  • Alcohol: perjudica la curación de heridas, posiblemente al reducir la respuesta inflamatoria, y aumenta la pérdida de masa muscular durante la inmovilización.
  • Suplementación sin prescripción de un profesional: especialmente en el caso de los ácidos grasos Omega-3, ya que su consumo excesivo podría reducir drásticamente la respuesta inflamatoria que permite la curación de heridas.

Como conclusión, podemos observar que una alimentación adaptada totalmente al paciente, incluso incluyendo estrategias nutricionales antes y después de la rehabilitación de la lesión, permitirá una mejor recuperación, reduciendo los tiempos y el riesgo de complicaciones.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Smith-Ryan AE, Hirsch KR, Saylor HE, Gould LM, Blue MNM. Nutritional Considerations and Strategies to Facilitate Injury Recovery and Rehabilitation. J Athl Train. 2020; 55(9): p. 918–30.
  2. Tipton KD. Nutritional Support for Exercise-Induced Injuries. Sport Med. 2015; 45: p. 93–104.
Escrito por
Ana
Especializada en alimentación vegetariana y vegana, nutrición deportiva y nutrición en patologías óseas. Compagina su labor de dietista-nutricionista con diversas acciones divulgativas, realizando formaciones y charlas.

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